Nixon fue advertido sobre eventual expropiación de empresas norteamericanas PDF Imprimir Correo
REPORTAJE
Escrito por Carlos Alonzo   
Lunes, 19 de Julio de 2010 00:00

El 16 de junio de 1971 el empresario austríaco-norteamericano Charles Bludhorn, presidente de la corporación Gulf+Western – anterior  propietaria del Central Romana- visitó al presidente de Estados Unidos, Richard Nixon, para hacerle llegar en nombre del presidente Joaquín Balaguer un llamado a prestar atención al recorte efectuado por el Congreso norteamericano a la cuota azucarera de República Dominicana.

Según la conversación de ambos registrada en pistas de sonido recientemente divulgadas, Bludhorn expuso el riesgo ante una eventual nacionalización de las inversiones locales de la multinacional, en represalia por la reducción de cuotas, lo que afectaría además a sus cien mil accionistas. Nixon atribuyó el recorte a que los cabilderos de las empresas azucareras en el congreso eran los más efectivos y mejor pagados del mundo. Además señalo que el Departamento de Estado consideraba una dictadura el gobierno de Balaguer, lo cual no le importaba mientras fuera un gobierno amigo de Estados Unidos.

“Si en los países donde las empresas norteamericanas planean a invertir, cuando existe el interés para nuestra nación de tener amigos como la República Dominicana, estamos involucrados en situaciones donde no podemos obtener el respaldo de nuestro gobierno (el de EEUU) lo que puede suceder es muy simple: Los nacionalistas e izquierdistas desaparecen bajo la tierra, como ustedes saben, pero no desaparecen por completo. Ellos estarán ahí e irán donde el Presidente y le dirán estos son sus grandes amigos en Washington, y, por supuesto, el primer objetivo es, naturalmente, una empresa como la nuestra. Se olvidan de cómo hemos trabajado muy de cerca y trabajado en estrecha colaboración junto con ellos. La gran compensación es: vamos a nacionalizarla”, dijo Bludhorn a Nixon.

El empresario señalo que en República Dominicana la inversión norteamericana había creado empleos, industrias y un ejemplo de lo que puede hacerse por la iniciativa privada. Además señalo para reclamar un mejor trato hacia la industria azucarera dominicana que otros países -en los que inclusive se habían nacionalizado empresas norteamericanas- no habían recibido reducciones significativas.

Nixon respondió que no compartía la actitud del Departamento de Estado hacia el gobierno de Balaguer. “No tengo paciencia con los que están en contra de la República Dominicana.  Esa es la actitud del Departamento de Estado, pero no es la mía. Están en contra porque consideran que es una dictadura. No me importa un bledo lo que es, yo estoy con ellos (con RD) ¿Está claro? En segundo lugar, no tengo paciencia para la actitud que dice que vamos a hacer que o cual cosa en lo que se refiere a Perú, Bolivia o Chile. México debe ser tratado con justicia, República Dominicana debe ser tratada con justicia. Los dos son amigos de los Estados Unidos. Brasil debería tener un trato justo por otras razones. Es demasiado importante para nosotros.

Nixon señaló que los lobistas de la industria azucarera en el Congreso eran “asesinos” y golpeando en el escritorio reafirmó:  “Quienes están en contra de Brasil y la República Dominicana lo están por las razones equivocadas. Están contra ellos, porque ellos piensan que son ambas dictaduras. A mí me gustan no porque sean o no dictaduras, sino porque son amigos de los Estados Unidos”.

El controversial mandatario norteamericano concluye sin dejar de dar palmadas en el escritorio –que se oyen en la grabación- diciendo “Los amigos de los Estados Unidos serán recompensados. Los enemigos de los Estados Unidos serán castigados. Eso incluye a Perú (que había nacionalizado una subsidiaria de la Exxon en 1968) en la medida que podamos. Se incluye a Bolivia en la medida que podamos.  E incluye, por  todos los medios a Chile, en la medida que podamos. Esa es la forma en que el juego tiene que ser jugado".

Para 1971 Chile era gobernado por Salvador Allende, mientras Perú, Brasil y Bolivia eran gobernados por regímenes militares.

El vínculo de Bludhorn a República Dominicana

Charles Bludhorn llegó a ser millonario a los 30 años de edad con una pequeña empresa de autopartes en Estados Unidos, que creció hasta convertirse en la Gulf + Western, corporación que llegó a ser propietaria del Central Romana y crear los  complejos Casa de Campo y Altos de Chavón. Esta empresa llegó al lugar 61 en la lista Fortune de las 500 mayores en 1981. Sus subsidiarias mas conocidas a nivel internacional eran Paramount Pictures, Madison Square Garden y la editorial Simon & Schuster.

Los detalles de la conversación salen a relucir tras la desclasificación y publicación de 2,700 horas de grabación de las 3,700 horas de conversaciones y llamadas que tuvieron lugar en la Casa Blanca entre febrero de 1971 y julio de 1973, durante el gobierno de Nixon, publicadas en la página nixontapes.org dedicada al estudio de estas grabaciones.

Bluhdorn es descrito al inicio de la transcripción como la clase de empresario que agradaba a Nixon. “Hecho a si mismo, confiado, bien comunicado, dinámico, ferozmente anticomunista, y por lo menos retóricamente comprometido a mejorar la calidad de vida de las personas que trabajaban para él”.

 

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