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El reloj público es un elemento ornamental y arquitectónico que conecta a edificaciones, plazas y ciudades con la gente. Pero si está dañado –al igual que casi todos los relojes de Santo Domingo- es un elemento inútil y despreciable. Los tres más emblemáticos de la ciudad no son la excepción.
Están bajo la tutela del Ayuntamiento del Distrito Nacional (ADN), que tiene en carpeta repararlos pero aún no se determinan costo y momento para hacerlo. Estan ubicados en el Bulevar de la 27 de Febrero, el Centro de los Héroes y el Palacio Consistorial de la Zona Colonial. Según constató Factor K-1 otros relojes en edificaciones privadas han corrido igual suerte, por una variedad de factores relacionados a mantenimiento y suministro energético.
Relojes municipales Las manecillas del reloj mas visto por el público capitaleño dejaron de marcar las horas hace tiempo. Se trata del ubicado en el Bulevar de la 27 de Febrero, que paradójicamente es el mas joven de los relojes municipales. José Miguel Carrión, relacionador público del ADN, informa que la vuelta al servicio de este reloj es parte de los planes para rescatar el área que al momento de su inauguración -29 de marzo de 1999- era el emblema de la transformación urbana emprendida por el presidente Leonel Fernández, y cuya administración fue cedida al cabildo hace pocos meses. Otro reloj municipal está situado en el Centro de los Héroes, junto al Ayuntamiento. “Ese reloj se ha reparado cuatro veces. Aparentemente la solución sería cambiarlo o anularlo definitivamente” indica Carrión señalando que el cabildo ha destinado cuantiosos recursos en su reparación. El tercer reloj municipal está en la torre del Palacio Consistorial, primera sede del cabildo. Actualmente la estructura edificada en 1504 y remodelada en 1913 (cuando se incluyó la torre y el reloj) esta siendo sometida a una restauración exhaustiva para revertir el deterioro en algunas de sus áreas. Carrión refiere que la reparación del reloj está contemplada dentro de los trabajos a efectuarse. Un reloj que parece de a peso Fuera de la dependencia municipal está el Reloj Floral, uno de los principales atractivos del Jardín Botánico Nacional. Instalado allí desde la fundación de este atractivo parque en 1976, en la actualidad no es capaz de dar la hora exacta. Sus manecillas se mueven en forma veloz y errática, tal como lo muestra el video adjunto. Relojes públicos por iniciativa privada. Durante la inspección realizada por Factor K-1, fue notorio que relojes instalados en fachadas de edificaciones privadas también están fuera de servicio. En el supermercado Carrefour, cuya fachada cuenta sendos artefactos dañados. Según explicó José García, encargado de mantenimiento, la falla se atribuye a que se ha perdido el contacto con la compañía encargada de su mantenimiento, por lo que presume esta habría cesado sus operaciones en el país. Otras edificaciones con relojes infuncionales en sus fachadas son la antigua sede de la telefónica Centennial y el edificio que paradójicamente se llama “In Tempo”, ambos en la avenida Winston Churchill. Iniciativas como las de anuncios publicitarios con reloj e indicador de temperatura incluidos, en las isletas de las principales avenidas, han fallado por la inconstancia en el suministro de electricidad, lo cual desprograma estos mecanismos. Uno que funciona desde hace 257 años
En un panorama de apagones, falta de mantenimiento y descuido, hay un sobreviviente: el reloj de sol ubicado del Museo de las Casas Reales en la Zona Colonial. Esta allí desde que el edificio era sede del Palacio del Gobierno Español en el año 1753. Es de tipo vertical directo este y oeste; la cara del este muestra las horas de la mañana y la del oeste las horas de la tarde. Su inclinación es producto de la necesidad de que los jueces de la Real Audiencia pudiesen ver la hora desde sus ventanas. Importancia del reloj público Para el arquitecto Cristian Martínez Villanueva, se debe contemplar la instalación de relojes públicos en la futura construcción de nuevas edificaciones destinadas a servicios públicos, tales como ayuntamientos y edificios gubernamentales. “El reloj público da a la ciudadanía sentido de espacio temporal”, dice Martínez al destacar la importancia de un elemento visual y/o sonoro que permita a la gente administrar el tiempo para sus actividades. Destaca la importancia de algunos relojes emblemáticos de ciudades, como Londres y Montecristi. Como solución al deterioro en estos relojes públicos sugirió que estos sean dotados de mecanismos digitales, manteniendo su aspecto análogo respetando la estética arquitectónica. Un poco de historia El arquitecto Martínez refiere que la inclusión de relojes en áreas públicas surgió en épocas en las cuales tener un reloj era un privilegio costoso reservado para unos pocos. Por tal razón algunos ayuntamientos del país mantienen la tradición de anunciar la llegada del mediodía con un toque de sirena en el cuartel de los bomberos. Además quienes vivieron en barrios de la parte alta de Santo Domingo en la década de los ´70 recordarán el “pito” de la Manicera, anunciando la hora de almuerzo para sus obreros y la hora de retornar, que era las 2:00 PM. Y en este listado de recuerdos se inscribe “el cañonazo”, que anunciaba el inicio del año nuevo. Todo esto fue desplazado tras la popularidad de los relojes digitales japoneses y la posterior inclusión de marcadores de tiempo en dispositivos portátiles.
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