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Cientos de moradores en apartadas comunidades rurales de todo el país se dedican a revender gasolina y lubricantes.Sus clientes son conductores principalmente de motocicletas que evitan quedarse con el tanque vacío antes de llegar al poblado más cercano.
Nina Marte, ama de casa, se aparta de sus quehaceres cuando algún motociclista llega hasta su puerta para comprar una “jumbo” por RD$55 o una “grande” por RD$40, en referencia a las botellas de cerveza en que se almacena el combustible. “La primera bomba que se encuentra en San Cristóbal es la de la Ruta A pero solo vende gasoil”, dice Marte mientras pela unos guandules y explica que su suplidor es la estación situada en el sitio conocido como “Puerta de la Hacienda” en el municipio cabecera. |
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